Advirtiendo el vapor de la lluvia caer al cruzar la
calle,
entre la confusion de pensamientos que habitan mi
cerebro;
siento el frio de la noche y tiemblo,
luego, entro por la senda que me lleva por ningun
lugar,
y vago en medio de la oscuridad,
siento el respirar del viento que sopla sobre el
rostro y todo tiembla;
me esfuerzo por no pensar, pero no puedo y pienso
en ti;
y me cuesta respirar y se nubla la mirada
y se doblan mis rodillas y caigo al piso del
dolor que causas con tan solo pensarte
y una sombra se acerca desde lejos,
y escucho el rumor del palpitar que retumba en los
oidos
y de mi aliento no salen ni susurros e inhalar
cuesta aun mas,
tengo miedo y todo pesa.
El viento trae a mi un sonido muy lejano que roza,
tranquiliza e incita a ser hallado;
un dulce aroma descubre la calidez de la fogata que
calienta,
lentamente abro los ojos e intento apreciar los
muros que rodean los suaves velos que usurpan el cansancio;
la tibieza de una alfombra protege las huellas que
quedan al pasar el umbral que da paso al camino de cedros y pinos que guia a un
silbido que a medida que avanzo se torna inquietante;
corro, busco, tropiezo, resbalo y caigo;
por un segundo cruza mi mente la idea de
rendirme
e inconscientemente sigo el rumor que la brisa
acerca a mis oidos hasta un claro de luna llena acompañada de miles de
estrellas en el inmenso firmamento,
en el que encuentro una mirada que hipnotiza y
enloquece,
te acercas a mi, tomas de mi mano, y no me importa
nada mas.
Parpadeo, y un nuevo dia vuelve a comenzar,
mientras no quiero despertar y tu ya no estás aquí…